El teatro como herramienta pedagógica

Hice teatro durante 6 años, aproximadamente, y me encantaba. Siempre he sido una chica muy tímida y, si no me conoces, no te imaginarías que he hecho teatro durante mucho tiempo de mi vida. No sé cómo explicarlo, pero era subirme a un escenario y olvidarme de la gente de enfrente. Disfrutaba muchísimo, tanto hacer las obras, como los ensayos y todas las actividades que hacíamos. Me encantaba cuando hacía reír y al público y, lo que más me gustaba de todo, era poder representar personajes tan diferentes. Con esta entrada quería haceros ver cómo el teatro puede ser una gran herramienta pedagógica.

El teatro, como todos sabemos, es una disciplina artística. Sin embargo, va mucho más allá de eso. A la hora de hacer teatro, involucras todos los aspectos posibles de tu propia persona: el cuerpo, la voz, la emoción, el lenguaje (verbal y no verbal)... Absolutamente todo.


Ivan Illich plantea una gran crítica sobre el sistema educativo institucionalizado. Este autor considera que la escuela monopoliza todo el aprendizaje, ya que, al fin y al cabo, establece qué se considera válido para enseñar, cómo se enseña, cuándo y en qué contexto. Por ello, Illich sostiene que la escolarización no tiene que suponer necesariamente un aprendizaje, sino que el aprendizaje ocurre en una gran variedad de lugares y no solo en instituciones formales como la escuela. Defiende que las redes de aprendizaje informales pueden ser más ricas y significativas, ya que la escuela, al no ser neutra y estas condicionada por decisiones políticas, puede limitar la autonomía, la curiosidad natural, la emoción y la motivación de los alumnos. 

Por esta razón, como solución a este problema que detectó, propuso redes abiertas donde las personas podían aprender unas de otras según sus intereses y necesidades, creando así una comunidad de redes, frente a ese sistema institucionalizado.

Aunque a lo mejor no lo veis del todo, toda esta teoría de Ivan Illich está muy relacionada con el teatro. En un club de teatro siempre hay una persona con autoridad, ya que es quien nos enseña las cosas más básicas del teatro como por ejemplo, nunca dar la espalda en escena, además de ayudarnos a montar la obra, a representar los personajes, a mejorar nuestras improvisaciones, y una infinidad de cosas más. Sin embargo, cada integrante del grupo aporta cosas diferentes y todos aprendemos de todos: hay personas a las que se le da muy bien hacer reír al público, a otros se les da muy bien hacer improvisaciones, a otros aprenderse el texto, a otros transmitir tristeza… Al final, en un club de teatro aprendemos muchas cosas gracias al profesor, pero lo que realmente nos hace ser mejores actores son nuestros compañeros, esa pequeña comunidad que hemos creado a partir de nuestros gustos e intereses parecidos y cada persona aporta su propio punto de vista, su historia. Además, otro punto importante es que cuando participas, en este caso, en una experiencia teatral lo haces porque quieres, surge de tu propia motivación e interés, no hay una obligación.

Después de todo esto, quería enseñaros cómo podríamos utilizar el teatro como un herramienta pedagógica. Ya hemos visto que en un club de teatro aprendemos muchas cosas, pero sobre todo ocurre gracias a las personas. Pero, ¿podríamos utilizar realmente el teatro en las aulas de los colegios?


Siempre ha habido una gran rivalidad entre los diferentes sistemas educativos. Por un lado, encontramos los modelos educativos más tradicionales, centrados en la transmisión de contenidos dentro del aula. Por otro lado, vemos cómo surgen otras propuestas que reivindican el aprendizaje como una experiencia vivida y social. En este contexto, el teatro está muy relacionado con esto y puede ser una herramienta pedagógica muy potente para aplicar en los procesos de aprendizaje. 


Al aplicar el teatro en los contenidos no estaríamos simplemente representando contenidos, sino que estaríamos convirtiendo esos contenidos en una experiencia vivida. Así, se llevaría a cabo un aprendizaje mucho más significativo y consciente. Un punto a favor del teatro es que pone al alumno en el centro de todo el proceso. No se busca que el alumno memorice información, se busca que el alumno la experimente. De esta manera, en vez de recibir de forma pasiva un contenido que, probablemente ni lo entienden y se les vaya a olvidar, los alumnos lo encarnan, lo cuestionan y lo interpretan. En este sentido, el teatro estaría rompiendo con esa lógica tradicional y propone un aprendizaje más directo, fomentando un aprendizaje más significativo.


Con todo esto no estoy diciendo que tengamos que incluir el teatro en todos los contenidos, pero me parece interesante que se aplique con algunos o incluso que existiera la optativa de teatro en los colegios, ya que el teatro puede ayudar a los niños a desarrollar habilidades comunicativas y expresivas, explorar emociones propias y ajenas, aprender a trabajar en grupo y a escuchar, etc. Como he mencionado podría aplicar en ciertos contenidos. Por ejemplo, qué menos que hacer una obra de teatro cuando se da en Lengua el propio teatro. Parece una tontería, pero, hablando desde mi propia experiencia, a mí nunca me lo propusieron en el colegio. Por ejemplo, también podría aplicarse al ciclo del agua. Puede parecer complejo, pero ahí está la gracia, que haya un pequeño reto para los alumnos, pero que, a la vez, disfruten y aprendan. Así, si incorporamos el teatro en las escuelas, siguiendo la línea de Illich, conseguimos reconocer que el conocimiento también se construye a través de la experiencia, la interacción y la creatividad.

En resumen, el teatro, además de ser una expresión artística, es una puerta abierta a nuevas maneras de aprender y entender el mundo y nos permite conectar con nostros mismos y con los demás. Posiblemente por eso recuerdo esos años en los que hice teatro con tanto cariño y nostalgia, y ahora entiendo que no solo estaba actuando y disfrutando, sino que también estaba aprendiendo, pero de una forma distinta. A lo mejor ha llegado el momento de que esa forma de aprender llegue también a las aulas, ¿qué opináis vosotros? 





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