La escuela en el cine: línea del tiempo desde la Academia de Platón hasta el presente
No sabía muy bien de qué escribir en mi primera entrada del blog. Al final, he recurrido a una de las cosas que más me gustan: las películas. He decidido hacer un paseo por la historia para poder ver cómo se ha organizado la educación, y cómo el cine nos ayuda a verlo y a vivirlo.
La
Antigua Grecia
Las
primeras escuelas nacen en la Antigua Grecia en el siglo IV a. C., con la
Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles. Estas eran escuelas filosóficas
que solían estar en el campo y contaban con un patio central donde hacían
deporte y una biblioteca. Estas escuelas no tenían un currículum oficial, pero
la geometría y la metafísica eran fundamentales. Asimismo, era fundamental la
virtud ética (la "areté"), tener hábitos saludables y estar en buena
condición física.
En
la Academia, los maestros enseñan a través del diálogo y solía ser en un
ambiente de convivencia. Por eso, maestros y discípulos pasaban el tiempo juntos charlando, andando, bebiendo vino, filosofando…Mientras tanto,
Aristóteles disfrutaba dando clases mientras andaba con sus alumnos por la
escuela. Así, sus alumnos recibían el nombre de peripatéticos (περιπατητικός),
que significa literalmente “el que pasea”.
Este modelo educativo, al fin y al cabo, es bastante idílico, ya que nos presenta un espacio de diálogo, formación ética, momento de reflexión, cultivo intelectual y físico y la búsqueda de la verdad. Es verdad que es un sistema bastante avanzado para su época, el aprendizaje no se reducía a la memorización, sino que se basaba en el diálogo y el pensamiento crítico. Además, la convivencia entre maestro y discípulos creaba una comunidad de aprendizaje que favorecía la reflexión profunda y la formación del carácter. Sin embargo, no hay que olvidar los límites de este sistema. Estas escuelas no eran accesibles para toda la sociedad, sino que estaban dirigidas a una élite masculina que tenía tiempo y recursos para dedicarse a estudiar y aprender. De esta forma, las mujeres, los esclavos y gran parte de la población quedaban excluidos de estas escuelas.
Después
de este breve contexto, la película que más me ha recordado a este modelo es El
club de los poetas muertos (1989). Si no la habéis visto, recomiendo mucho
que lo hagáis. Es de mis películas favoritas desde el día que la vi, es muy
bonita y si conectas con algún personaje te va a encantar. En la película, el
profesor John Keating llega nuevo a Academia Welton y vemos cómo intenta que
sus alumnos aprendan realmente, disfruten cada momento de la vida y puedan
descubrir quiénes son.
El
profesor, desde el primer momento, rompe con esa rigidez de la Academia Welton
e intenta recuperar cosas que son muy cercanas a la escuela griega. El profesor
pregunta antes de dictar y de imponerse ante la clase. Además, no busca que los
alumnos aprueben exámenes, sino que consigan formar su propio criterio,
reflexionen, que piensen antes que memorizar contenidos. Tanto en la peli como
en la Academia de Platón, se entiende la educación como una experiencia que te
transforma, no solo como una simple trasmisión de contenidos. También, en El
club de los poetas muertos, vemos la importancia del espacio y la
experiencia de compartir ese momento de educación. Como he mencionado
anteriormente, los discípulos de Aristóteles recibían el nombre de
peripatéticos porque la mayoría de sus lecciones las daba paseando. La primera lección
que enseña el profesor Keating a sus alumnos ocurre de pie en el pasillo. De
hecho, muchas de las escenas clave ocurren fuera de clase: en el pasillo, el
patio, la cueva donde recitan poesía, etc. Tanto en la escuela griega como en
esta película, salir del aula simboliza una educación más libre y viva.
Claramente, no son sistemas idénticos ni mucho menos, pero cuando oí hablar de
escuela griega, me recordó un poco a esta película.
Ahora
os dejo una de las primeras escenas de la película donde el profesor Keating da
su primera lección a sus alumnos, así espero convenceros para que la veáis.
La Edad Media
La Edad Media se caracteriza por las escuelas monásticas, donde el abad transmitía
verdades de la Biblia y otros documentos religiosos a los monjes, quienes
escuchaban y, además, rezaban y escribían a mano los manuscritos del
monasterio. Así, se aprendía por escucha e imitación, siendo los orígenes de
aprender mediante la memorización, y predominaba la obediencia y la repetición.
Todas
las actividades que se organizaban giraban alrededor de los horarios estrictos
del rezo. También, había horarios para el momento de estudio y lectura, pero
también para las actividades prácticas: cultivar la huerta y cuidar los
animales, limpieza de espacios comunes, labores relacionadas con la comida,
el scriptorium (la copia de textos manuscritos), etc.
Por
lo tanto, esta educación se centraba en sostener una vida en comunidad, pero
también buscaba una educación moral: ser humilde, servir a los demás y, sobre
todo, a Dios.
La
única película que se me ha ocurrido para mostrar esta forma de organización
escolar es El nombre de la rosa (1986). Está basada en la novela de
Umberto Eco y, en mi caso, la vi el año pasado en clase porque mi profesor de Historia del Arte quería que viéramos como eran los monasterios en esa época.
Esta
película muestra cómo, en la Edad Media, el monasterio no era solo un espacio
religioso, sino también un centro de formación intelectual y moral. En la película
vemos una comunidad que lleva a cabo una vida estructurada por horarios de
oración. Además, hay una jerarquía clara: abad, monjes ancianos y novicios.
Todo esto refleja a la perfección que la educación no estaba separada de la
vida cotidiana, sino integrada en la vida monástica. Asimismo, la película
refleja esos valores fundamentales que, según los monasterios, debían
interiorizarse para aprender a vivir. Como por ejemplo, la rutina estricta, el
silencio, el trabajo manual (scriptorium) y la obediencia. También, en
la película se puede ver la importancia de la lectura en voz alta, el
comentario oral, la memorización y la imitación del maestro. Además, se refleja
a la perfección el método escolástico de la época: pregunta, razonamiento y
disputa. Por último, esta película nos muestra la importancia de la educación
como formación moral, ya que en la película vemos el temor al pecado, una disciplina
espiritual y castigos ejemplares y justificados.
En
definitiva, si queréis adentraros en la Edad Media y queréis entender cómo
funcionaba la educación, esta es vuestra peli.
En
el siglo XIX se da un salto decisivo a la escolarización en Europa., comenzando
principalmente en Inglaterra con la creación de la escuela victoriana. Esta se
originó, al fin y al cabo, por una necesidad. En primer lugar, debido a la
Revolución Industrial, nace la necesidad urgente intruir y educar a la clase
obrera para que sean más eficaces y productivos para el sistema. En segundo
lugar, es necesario formar a toda la sociedad para que adquieran en conjunto
unos conocimientos, valores y habilidades administrativas para, así, conseguir un
buen funcionamiento del nuevo orden estatal.
Todo comienza con la Elementary Education Act de 1870, que sienta las bases de un sistema nacional de educación primaria financiado y regulado por el Estado. Estas escuelas victorianas no pretenden formar filósofos ni monjes, sino que únicamente busca educar a la infancia, un grupo social, para poder sostener el orden político y social. Es en este momento cuando se establecen unas bases educativas que irán evolucionando poco a poco hasta las de hoy en día
Estas
escuelas se caracterizan por ser aulas muy ordenadas y “rígidas”, es decir, el
aula ya es un espacio cerrado con pupitres alineados y un profesor en frente
que, en muchas ocasiones, estaba encima de una tarima o plataforma elevada para
no olvidar esa superioridad que posee frente a sus alumnos. El sistema educativo
se basaba en las tres “r” (writing, reading & arithmetic), esto es,
a leer, escribir y a hacer cuentas. Además, era fundamental el comportamiento
cívico y el orgullo nacional. También, es importante destacar que ya se incluía
las niñas en este sistema educativo.
Estas
escuelas se caracterizan por usar ciertos instrumentos de enseñanza que, al
final, funcionan como elementos de control. Por ejemplo, las pizarras son fundamentales,
pero también los castigos físicos y los diferentes instrumentos que existían
para ellos. De esta forma, la escuela conseguía la obediencia plena de sus
alumnos y el control del cuerpo.
La
película que más me recuerda a estas escuelas victorianas es Matilda (1996).
Una película que, seguro que habéis visto en vuestra infancia, y si no lo habéis
hecho ya podéis hacerlo porque vais a conectar con vuestro niño interior y la
vais disfrutar. Es importante recalcar que está ambientada en el siglo XX y es
una caricatura exagerada del autoritarismo escolar. No obstante, es un buen
ejemplo simbólico para poder ver ese modelo tan disciplinario que se hereda del
sistema victoriano.
Aunque
no sea exactamente el mismo sistema, esta película ayuda a hacerse una idea de
cómo era. Además, te hace reflexionar sobre cómo la escuela ha ido
evolucionando desde un modelo autoritario y normalizador hacia uno más centrado
en el desarrollo individual.
Aprendizaje
en comunidad
Ahora voy
a hablar de las comunidades de práctica ya que me parecen muy interesante y
quería hablar de ellas. Estas comunidades nacen con Jane Lave y Etienne Wenger,
quienes en 1990 sientan las bases del aprendizaje situado o “comunidad de
práctica”. La idea central que defienden estos autores es que aprender va más
allá de adquirir información, implica participar activamente en una comunidad,
asumir poco a poco una identidad dentro de ella y transformar (junto con más
gente de la comunidad) a uno mismo y a la propia comunidad. Jane Lave y Etienne
Wenger se centran en cómo se pasa dentro de una comunidad de ser un novato a un
experto, y en cómo esto transforma tu identidad.
Estos
autores enfatizan la idea de que aprender no implica solo una asimilación e
imitación para formar parte de una comunidad, sino que implica participar, para
así poder transformarte a ti y a tu comunidad.
Una
película que creo que es perfecta para entender este concepto de comunidad de
aprendizaje que nos presentan Jane Lave y Etienne Wenger es Billy Elliot
(2000). Esta película me la puso por primera vez mi padre cuando tenía unos
doce años y desde el primer momento me enamoró. Es una película preciosa que te
engancha desde el principio para ver cómo el protagonista consigue lo que se
propone.
La
historia se centra en Billy, un niño que quiere bailar, pero no pertenece todavía
a esa comunidad de ballet. Es un ejemplo perfecto porque vemos como empieza
como un novato periférico hasta convertirse en un experto. Al principio de la
peli vemos como Billy observa las bailarinas y a la profesora e intenta imitarlas
y sigue practicando en su tiempo libre. Al final, consigue entrar en esas
clases de ballet y vemos como se esfuerza en practicar para mejorar su técnica
y su baile.
No es solo
que aprenda esa técnica, sino que a la vez está construyendo su identidad como
bailarín y como persona. Durante la película, el protagonista descubre quién es
realmente y aprende a no avergonzarse de ello. Además, transforma la comunidad,
ya que cuestiona los estereotipos de género que hay sobre la danza en ese
entorno y época donde se desarrolla la película. Esta película muestra muy bien
la idea esa idea de Wenger de que aprender es pasar de “querer ser” a “ser”
parte de la comunidad, ya que es lo que Billy consigue.
Os dejo
esta escena para que queráis ver la película, porque seguro que os encanta y la
historia del protagonista tiene más tramas que hacen que su historia sea más
completa y tenga más sentido.
Aprendizaje
expandido en Internet
Llegamos
ya al presente con la influencia del internet. Actualmente, la tecnología no es
solo una herramienta de información y comunicación, sino que es un lugar, un
espacio, donde podemos conectarnos todos mundialmente sin importar donde
estemos. Hemos presenciado cómo el internet se convierte en un herramienta y
elemento fundamental para la educación de hoy en día. ¿Quién no ha visto video
de youtube para intentar entender algo que en clase era imposible? ¿Quién no
usa la IA para hacer apuntes, ayudarle con explicaciones, trabajos, etc.?
Está
claro que no solo aprendemos en el colegio, sino también en casa, en la calle,
en un campamento… y, desde hace relativamente poco, hay un nuevo espacio donde
aprendemos cosas: Internet. En este espacio se expanden una gran variedad de
formas de aprender en la red, desde hackathones y MOOCs, hasta las redes
sociales como YouTube o Instagram.
Está
claro, que la tecnología en la educación, y en la vida en general, tiene muchas
ventajas. La educación expandida ofrece libertad, flexibilidad, democratización
del conocimiento, etc. Sin embargo, también existen riegos. Por eso, en este
caso no voy a hablar de una película, sino de una serie que seguro que
conocéis: Black Mirror (2011).
Varios
episodios de Black Mirror muestran cómo la tecnología también puede generar una
manipulación masiva y una carencia de reflexión crítica. Es decir, el
aprendizaje expandido no implica únicamente el acceso tecnológico a cualquier
contenido, sino tener cierto criterio digital. Es necesario tener la capacidad
de evaluar fuentes, contrastar datos, identificar sesgos, comprender cómo
funcionan los algoritmos y reflexionar antes de consumir o difundir información
sin ni siquiera haberlo pensado. Sinceramente, muchas veces he dicho que siento
que me estoy volviendo “tonta” por usar ChatGPT o poder estar perfectamente una
hora en TikTok, o incluso más. Por eso mismo es muy necesario ser consciente de
ello y tener ese criterio para informarte y descubrir más puntos de vista y
opiniones para no convertirse en una persona que se cree todo sin necesidad de
un argumento o justificación.
En
conclusión, la educación expandida en Internet tiene muchísimas ventajas, pero
también tiene ciertos riesgos: dependencia tecnológica, pérdida de la
privacidad, aprendizaje superficial, etc. Black Mirror nos invita a preguntarnos
¿estamos usando la tecnología para ampliar el aprendizaje o estamos dejando que
ella nos moldee sin cuestionarla?




¡Qué interesante la entrada Ángela! Me encantan todas las películas que has recomendado. Cuando las vuelva a ver, intentaré fijarme en los detalles que pueden tener relación con la historia de la educación. Y las que no me he visto, que son El nombre de la rosa y Black Mirror, me las apunto para vérmelas un día. ¡Gracias por el repaso de la clase y por las recomendaciones de las películas!
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